
Por:
Tiempo Argentino
"Digo 'puto' porque me cuesta decir 'gay'", se sincera Dady, cuando habla de Telmo y, a través de él, de la homosexualidad como condición sexual, social e identitaria. "Putos eran los de antes", justamente, es el nombre de uno de los tantos cuentos que integran Con tal que sea sanito, su única experiencia editorial, allá por 1999. Un breve relato de dos páginas, en ese caso, que bastó para embrionar su debut como director cinematográfico a través de Más que un hombre, denominación premeditadamente edulcorada bajo la cual pudieron acceder a uno de los famosos subsidios de la provincia de San Luis. La trama refiere a un modisto que vive con su madre (en papel de la recientemente fallecida Mabel Manzotti) y que oculta debajo del tanque de agua de su casa a un guerrillero maoísta perseguido por la última dictadura militar durante fines de 1977.
"Es una historia real, aunque sin nombres ni apellidos verdaderos, una marca que tal vez nos ha quedado de esa época", revela Dady, quien en la película se calzó también la pilcha de actor para componer al mejor amigo de Telmo (personificado por Luis Ziembrowski). "Y digo 'puto', y no 'gay', porque no es lo mismo. De la misma forma que escribí que 'Putos no eran los de antes', ya que no da igual serlo ahora que 30 años atrás. Gracias a esos putos de antes, justamente, los de ahora consiguieron todas las conquistas sociales y legales que les permiten casarse o, al menos, poder reconocer su condición entre sus amigos o parientes sin tener miedo a ser rechazados."
Aunque la experiencia no haya sido de las más mentadas en su dilatada carrera, el Brieva director sigue latiendo a través de un nuevo proyecto en carpeta. "Es una película sobre el peronismo, en tono de comedia -describe-. La historia habla de dos tipos que estuvieron en Ezeiza, en la vuelta de Perón, y que con el tiempo agarran distintos caminos. Uno se hace menemista, el otro se convierte en militante. Tengo la idea, aunque hay que transpirarla para sacarla hacia adelante". El argumento no es casual: peronismo y actuación tienen tanto de común en la vida de Dady que su debut como actor se produjo, justamente, en un grupo de teatro juvenil compartido con militantes santafesinos de la JP y de la Tendencia Revolucionaria. "En esos años, todos hacían algo que tuviese que ver con la política, incluso los boludos como yo", recuerda, con modestia y precisión. "Militaba a mi manera, pegando carteles, y haciendo teatro por los barrios. Muchos creíamos que se podía cambiar el mundo, y cada uno aportaba desde su lugar, su trinchera".
- Siempre explotás tu pasado como recurso actoral. ¿Por qué nunca abundaste en tu antecedente militante?
- Si me preguntan, lo cuento, pero no me gusta hacer un márketing de la militancia, tal como muchos lo hacen actualmente. Si querés charlar de peronismo, vamos a tomar un vino y charlamos toda la noche, porque sé de lo que estoy hablando y me dan los números. Ir a la cárcel no era motivo de orgullo, aunque hoy resulta que todos fueron peronistas, perseguidos y apresados. Era una época en la que uno decía dar la vida por Perón, y eso no era joda. No sé si yo la hubiese dado, porque tampoco era un cuadro, pero me hice pegar unos buenos cadenazos por la causa.