
Por:
G.F.
Hoy hace 32 años que Carlos y Alejandro Iaccarino, empresarios despojados por la dictadura, recuperaron la libertad, tras estar 22 meses a disposición de los represores. En cautiverio los obligaron a vender dos estancias de 25 mil hectáreas en Santiago del Estero y un avión de 120 millones de dólares a cambio de 28 hectáreas de una cancha de golf del Sierras Hotel de Alta Gracia, de la que nunca tomaron posesión. También les quitaron las acciones de una empresa láctea, a modo de "fianza" para obtener la libertad. Rodolfo Iaccarino, el tercer hermano, falleció este año y sufrió las mismas vejaciones durante la dictadura. Hoy esta causa por delitos de lesa humanidad se tramita en el Juzgado Federal Nº 1 de La Plata, mientras que en Córdoba está abierto un expediente en reclamo por la cancha de golf que buscan recuperar.
-¿A qué se dedicaban cuando fueron secuestrados?
-En 1973 compramos la estancia, y en 1975 la planta Industrias Lácteas Santiagueñas, única industria sociedad anónima del norte del país. Apenas compramos la planta láctea, llega una orden de la X Brigada pidiendo que nos investiguen. Estábamos molestando a Sancor, que tenía el monopolio. Les pagábamos el 50% del precio de góndola a los tamberos, cuando se les pagaba sólo el 20%. Éramos un peligro porque no habíamos arreglado con ellos el precio de pago a los tamberos.
-¿Cuándo y cómo los detienen?
Alejandro: -El 4 de noviembre de 1976 llego a casa, en Canning y Ugarteche. Me están esperando siete tipos con ametralladoras: era la famosa patota. Nos llevan a la comisaría 23 de Capital Federal. A mi madre la dejaron 17 días en un habitáculo y después la liberan. Yo estuve en un calabozo y recibía golpes y depredaciones esperando que nos desaparecieran.
Carlos: -A mí, a mi hermano Rodolfo y a mi papá nos detienen el mismo día pero en Santiago del Estero. Después, nos llevan en avión a Buenos Aires y nos mandan al Departamento Central de Policía. A mi papá lo liberaron ese día. Nos interrogaban a los golpes todas las tardes sobre por qué teníamos tanto dinero, cuál era el motivo. Pero ellos no entendían cuando les explicábamos porque estaban acostumbrados a indagar sobre política o ideología y nosotros les hablábamos de economía. Teníamos que explicar lo que era la inflación, los intereses, las compras de propiedades, querían saber si trabajábamos con algún agente extranjero. Estábamos tabicados, engrillados, y nos pegaban todos los días.
-¿Qué explicación les daban para justificar la detención?
Carlos: - El 19 de diciembre nos mandan a declarar en un juicio inventado por la compra del campo a Santiago del Estero, una causa armada para justificar nuestro detenimiento. Pero la fecha en la que presentan la denuncia es el mismo 4 de diciembre, el día que nos detienen. O sea, estaba todo armado de antemano porque te detenían y después armaban la causa con la fecha que querían. Nos encontramos con Alejando en Retiro para salir en tren. Y ya en ese momento ya estamos los tres juntos el 19 de noviembre hasta que nos liberan el 4 de septiembre de 1978.
-¿Cómo se produce la apropiación de sus empresas?
Carlos: - La apropiación se hizo en la cárcel 9 de La Plata, después de pasar por otros tres centros clandestinos. Tuvimos que firmar un poder especial a mí papá (Rodolfo Genaro Iaccarino) para que él haga la escritura, porque si se firma una venta cuando estás detenido es nula. En ese poder firmó la escribana Lidia de Camaño. Le vendimos a Equino Química como en el caso de los Graiver le vendieron a FAPEL, una especie de intermediario para que los terceros se conviertan en compradores de buena fe. Después Equino Química fue hipotecada en el Banco Río de la Plata.
Alejandro: -Iban jugando con los tiempos de tus manejos en la clandestinidad en función de los logros para, en este caso, colocar la hipoteca. Mi padre transfiere las estancias y el avión, con 5000 cabezas de ganado. Para darnos la libertad nos exigen como fianza las acciones de la industria láctea. La libertad nos la dan en Santiago del Estero, donde teníamos la causa del 4 de noviembre. Cuando papá firma la cesión de las tierras y del avión, pregunta qué le dan a cambio, y le contestan: "¿le parece poco la vida de sus hijos?" Esta es la parte de la legitimación del robo. En el boleto de compra venta (que nunca tuvimos) figura que nos entregan el Sierras Hotel de Córdoba, más la cancha de golf, más 300 mil dólares por el campo, como una permuta.
-¿Ustedes estuvieron en libertad ambulatoria?
Alejandro: -A Carlos y a Rodolfo les dan la libertad ambulatoria para ver si podían vender el avión en febrero de 1977, casi al principio de la detención. Les dijeron: "acá queda Alejandro y quedan sus padres en el departamento, si no se presentan a firmar algún día, sus padres y su hermano son boleta". El 23 de mayo firmamos la venta del avión, y nos vuelven a secuestrar. La libertad ambulatoria es terrible: siempre estás controlado.
-¿Por qué cree que eligieron a sus empresas para apropiárselas?
-Todos los empresarios que no estaban dentro del elenco multinacional eran terriblemente custodiados. Nos metieron gente en las siete empresas, pasaban toda la información de todas las operaciones que hacíamos. El nivel de indefensión en que estábamos los empresarios que confrontábamos a las multinacionales era total. Es sistemáticamente igual para todos los empresarios, estén o no estén presos. <