
Por:
Tiempo Argentino
"Nunca pasé más miedo" aseguró Oscar Elizondo, el argentino que trabaja de asistente del técnico del equipo de fútbol Al Ahli y que acababa de perder el partido contra su clásico rival, Al Masri, cuando se desencadenaron los disturbios que causaron 74 muertos en Port Said, al norte de Egipto.
Los jugadores y el cuerpo técnico salieron corriendo hacia el vestuario cuando vieron que la hinchada local comenzaba a invadir el campo de juego, pero "¿qué hubiera pasado si en lugar de llegar a la puerta nos ganan la carrera los que iban detrás nuestro?", se preguntó en una entrevista realizada por la agencia alemana dpa.
Su equipo, uno de los más populares de Egipto, tuvo que permanecer un largo tiempo encerrado en el vestuario que estaba ubicado justo debajo de la tribuna local, el lugar donde se inició el conflicto. "Escuchabas ruidos de balas que no sabías si eran de goma o de verdad o simplemente ruidos, gritos, sirenas", recuerda compungido. Aunque lo que más lo perturba son las muertes que tuvo que presenciar.
A pesar de que la tragedia se quiso relacionar en un principio con la violencia que envuelve a los acontecimientos deportivos, Elizondo se distanció de esa versión de los hechos y señaló que en el contexto del país "el fútbol pasa a ser un segundo orden. Lo primero que tienen que solucionar son los problemas internos".