Tiempo Argentino

Edición: 22 de Febrero de 2012

22 de Febrero de 2012

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"Ocupamos espacios como hizo el movimiento piquetero en la Argentina"

La estadounidense es consejera legal de "Ocupar Wall Street" e investigó la crisis argentina de 2001. Aquí establece diferencias y puntos en común con la actual situación en Europa y los EE UU y plantea sus propuestas.

Por:
Anahí Rubín

El movimiento del 19 y 20 de diciembre empezó con el sonido de una cacerola y cuerpos que empezaban a salir de sus casas hacia las esquinas, para terminar en Plaza de Mayo. Ni discursos, ni explicaciones, ni banderas políticas. Nadie sabía si el otro era de derecha, izquierda o centro. Amas de casas, jóvenes, con una sola voz: "Que se vayan todos." El texto corresponde al capítulo "Contexto y Ruptura", del libro Horizontalidad: Voces de poder popular en Argentina, de Marina Sitrin.
La escritora de 41 años es abogada y doctora en Sociología, y desde su adolescencia se interesó por los procesos en Latinoamérica. Vivió tres años en Cuba, donde trabajó para la agencia de noticias Prensa Latina. Entre 2002 y 2004 realizó números viajes a la Argentina, donde recogió testimonios de lo sucedido en la crisis de diciembre de 2001. Tomó contacto con movimientos populares y simples ciudadanos que participaron en esos tumultuosos días en las calles de Buenos Aires. "Con todo ese material pude recoger la historia oral de lo que pasó y volcarla en mi libro", comenta Sitrin.

-¿Cómo surgió su interés por los procesos políticos en Latinoamérica?
-Siempre me interesé por lo social, participé en el movimiento en Seattle (cuando se protestó durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio en 1999). En 2001, cuando fue el estallido social en la Argentina, empecé a leer y a enterarme cómo se habían organizado y me entusiasmó el concepto de las asambleas barriales, con su idea de horizontalidad. Así que en 2002 decidí viajar a conocer de cerca el movimiento.
-En su libro se destaca el término "horizontalidad", ¿podría definirlo?
-Podría decir que es una herramienta para crear algo nuevo en las relaciones sociales. Se contrapone a los "ismos", y abre espacios para más posibilidades. Pude ver la horizontalidad en los movimientos barriales, en las empresas recuperadas y en los grupos del MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) en la Argentina. Algo que recuerdo muy interesante cuando entrevistaba a la gente sobre este término, era que la mayoría contestaba no tanto con palabras, sino haciendo el gesto como algo contrario a lo vertical. También tomé palabras de la propia gente, como ruptura, fisura. Evidentemente de lo que se trataba era de romper con lo vertical y crear un movimiento nuevo de organización.
-¿Cuáles son los puntos en común y las diferencias entre lo ocurrido en la Argentina en 2001 y lo que pasa actualmente en los Estados Unidos?
-Lo común es la horizontalidad. Nos estamos organizando en asambleas. La gente también protesta por la crisis. Pero el nivel de crisis es distinto a lo que pasaba en la Argentina, acá todavía no hay ese nivel de pobreza. Pero justamente nos movilizamos antes que llegue ese momento. Algo muy importante es que estamos ocupando nuevos espacios, territorios. Similar al movimiento piquetero en la Argentina, pero nuestra idea es que atrás del piquete se abra otro espacio. Esto también ocurre en España, Grecia y Egipto.
-¿Cómo empezó el movimiento "Ocupar Wall Street"?
-Éramos un grupo de individuos, gente muy joven, estudiantes. Nos reuníamos en el bajo Manhattan, en el parque Tompkins. Comenzamos a mandar mails y a organizarnos. No habíamos pensado ocupar la plaza por tanto tiempo, al principio la idea era solamente hacer una asamblea. Fue una sorpresa para nosotros, sobre todo la respuesta de la gente. El primer día, 17 de septiembre, éramos alrededor de 6000 personas. Nuestro objetivo era que nos escuchen, nos sentimos excluidos y por eso surgió la idea de reunirnos en asambleas para reclamar, para escucharnos primero entre nosotros. Justamente no demandamos nada, rechazamos este tipo de política. Queremos que la gente misma haga sus demandas. Ya existen 1000 ciudades y pueblos en todo el país organizándose. En estos día estuve en el centro del país, en Ohio, Oklahoma, Indianápolis, allí también se están organizando, muchos son movimientos campesinos. Pero ya son 30 las ocupaciones en funcionamiento. El próximo paso a seguir es reunirnos para coordinar futuras acciones.
-¿Cómo ve el futuro de las ocupaciones en los Estados Unidos? ¿Se convertirán en partidos políticos?
-La gente está protestando, pero en forma autónoma. Algo que sería importante que pasara es que la gente ocupe, recupere sus barrios, sus lugares de trabajo. Esto pasó en la Argentina con las asambleas barriales y los movimientos populares que llegaban a toda la sociedad. Todavía en los Estados Unidos no estamos en ese nivel, la gente viene a los parques tomados, pero vuelve a su casa, a sus barrios. Si podemos alcanzar el nivel logrado en la Argentina sería muy importante y allí podríamos profundizar el movimiento. Todavía no conocemos el futuro, quizás en seis meses nadie estará tomando plazas, pero la experiencia de las asambleas es muy importante y la idea es tomar otros espacios en Nueva York, pero en barrios, donde vive la gente. El desafío es trasladar el movimiento a nuestros barrios y crear un nuevo sistema de democracia.
-¿Cómo ve la relación de los Estados Unidos con los nuevos procesos políticos en América Sur?
-No es una buena relación. No pueden ignorarlos, pero tampoco aportar algo. La política de los Estados Unidos siempre fue de dominio, no hay grandes cambios en ese sentido. Cambian las caras pero todo sigue igual. Creo que América Latina está más avanzada en materia política. <