Tiempo Argentino

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23 de Mayo de 2012

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La oposición está en crisis y busca el rumbo, a un año de las internas

Los principales frentes opositores al kirchnerismo vivieron una semana de tensión. El Acuerdo Cívico y Social se reacomoda tras el portazo de Lilita. El PJ disidente busca un candidato a presidente para tener chances en 2011.

Por:
Viviana Mariño y Felipe Yapur

Dispersión. Peleas y contradicciones internas. Candidaturas vacantes y postulantes indecisos. A un año de las elecciones primarias que definirán los nombres de los competidores de 2011, ese cuadro define a los dos principales espacios de la oposición kirchnerista: el Acuerdo Cívico y Social (ACyS) y el peronismo disidente.
La delicada relación de fuerzas dentro de ambos espacios quedó expuesta sin disimulo esta semana, primero con las diferencias públicas del PJ crítico para potenciar a un dirigente como presidenciable, y luego con el portazo de Elisa Carrió a sus socios del radicalismo, el GEN y el socialismo.
Los dirigentes que hace diez días fueron a la casa del CEO de Clarín Héctor Magnetto, para discutir perspectivas electorales, están igual que entonces. O peor. Uno de ellos, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, sumó complicaciones. La pelea con la oposición por las escuchas ilegales comenzó a restarle margen político, y el derrumbe en Villa Urquiza, que dejó tres muertos, volvió a poner en discusión la transparencia de su gestión. Así agregó interrogantes a su incorporación en el universo del PJ disidente.
La foto de unidad que ese sector buscó a mitad de semana fue sólo un intento. Ni Francisco de Narváez ni Carlos Reutemann, tal vez los únicos capaces de inclinar la balanza para una definición en el Peronismo Federal, fueron a la reunión organizada por el ex presidente interino Eduardo Duhalde. El miércoles, el cuadro apenas se completó con Felipe Solá, Adolfo Rodríguez Saá y Mario Das Neves. Como De Narváez en la provincia de Buenos Aires, el gobernador de Chubut es el único dirigente de ese espacio que mantiene viva la idea de participar en la primaria del peronismo.
La indecisión de Reutemann es el peor padecimiento de los disidentes. Un cambio de actitud del ex corredor también influiría en los cálculos del kirchnerismo. "Es el único dirigente que puede aglutinarlos", dijo a este diario un asesor del gobierno en materia electoral.  
Con Reutemann anotado, Néstor Kirchner podría articular el deseado escenario de una elección primaria "fuerte", la instancia que el peronismo disidente decidió "vaciar" con los renunciamientos de Duhalde y Solá. "Una interna de peso es la base para la legitimación política", explican en el gobierno.
La deserción de Carrió fue el punto de inflexión en la otra orilla opositora. La líder de la Coalición Cívica optó por la ruptura tras una seguidilla de gestos de sus socios que leyó como indulgentes hacia el gobierno, como la foto de Ricardo Alfonsín con la presidenta Cristina Fernández en un acto público o las definiciones "ambiguas" en el debate por las retenciones.
Aunque en el entorno de la dirigente chaqueña insisten en la posibilidad de recomponer el ACy S, contabilizan también en el enojo de Carrió votaciones de sus socios, en la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, a favor del oficialismo;  y las críticas de la jefa del GEN, Margarita Stolbizer. "No se le conoce otra actividad pública a Carrió que la de atacar", cuestionaron ayer  fuentes cercanas a la legisladora.
Sin embargo, las heridas más profundas lastimaron al radicalismo. Al expectante Alfonsín, depositario de gestos ampulosos de Carrió -"tenemos un amor secreto", bromeó en un acto público hace un mes-, el portazo le dio en la cara. También al senador Gerardo Morales, otro de los dirigentes que defendió el acercamiento de la UCR a la jefa de la CC.
La definición desnudó la potencial pelea de fondo entre los sectores que alientan la candidatura de Alfonsín y quienes todavía creen en otra opción más conservadora, a través del vicepresidente Julio Cobos -otro de los dirigentes resistidos por Carrió- o, quizás, el jefe del radicalismo Ernesto Sanz.
Además, la partida de Carrió generó nuevas expectativas sobre la posición que el socialista gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, finalmente adoptará en ese territorio, donde muchos lo mencionan como integrante de una fórmula. "Con el ascenso de Alfonsín y la presencia de Binner, los márgenes de Carrió se acotaban", evaluaron fuentes de la conducción radical. "Los ataques con el argumento del miedo a gestar una nueva Alianza estaban en línea con el discurso del gobierno", se quejó un destacado legislador de la UCR.
Dentro del radicalismo está instalado el debate sobre el rol que ese partido debe ejercer como oposición si aspira a ser gobierno. La defensa de la "institucionalidad" fue el principal objetivo de una seguidilla de gestos políticos inequívocos. Esa trama incluye la ausencia de dirigentes de peso en el acto inaugural de La Rural, en el que Hugo Biolcati se despachó con un discurso temerario y corporativo. Y también la postura equilibrada frente al debate por las facultades delegadas del Ejecutivo. Si Carrió advirtió que el 24 de agosto "se cae todo", por el vencimiento de las facultades delegadas, el radicalismo planteó un teorema opuesto al que la dirigente chaqueña había copiado del constitucionalista Daniel Sabsay: "hay que garantizar la continuidad de herramientas elementales para la gestión de gobierno". Esa "razonabilidad", según  un importante legislador del FPV, también se advirtió en la discusión de las retenciones, cuando Alfonsín indicó que la Casa Rosada debe tener "algún margen de libertad" para definir políticas sobre ese gravamen. <