
Por:
Felipe Yapur
El anuncio presidencial del aumento para todos los jubilados de un 16,9% no sorprendió al mundillo opositor del Congreso. Sabían que se iba a producir pero no conocían cuál sería el porcentaje. Ante el hecho consumado, repitieron un mismo argumento que decía que la oposición había forzado el incremento sin decir que lo prevé la Ley de Movilidad Jubilatoria. De todas maneras, los bloques parlamentarios insistirán en el proyecto que propone subir los haberes jubilatorios al 82% del salario mínimo, vital y móvil. Sin embargo, y por más entusiasmo que tengan, las iniciativas -que son varias- podrán llegar al recinto recién en la segunda quincena de agosto, si es que antes resuelven sus diferencias.
No será fácil alcanzar un acuerdo: el final del receso invernal encuentra a la oposición sumida en una serie de fuertes cruces políticos que hacen temblar el frágil equilibrio que habían conseguido. El procesamiento a Mauricio Macri, que provocó la primera grieta, y las duras declaraciones de Elisa Carrió contra dirigentes del socialismo, radicales y del GEN, dan cuenta de que antes de poder consensuar un texto único, tendrán que sentarse a resolver los problemas internos.
Donde más inconvenientes hay es en la Cámara Baja. Allí están representados todos los bloques opositores. No sólo tienen que acordar un texto único, ahora se enfrentan al desafío de responder la crítica del oficialismo: de dónde sale el financiamiento. Tal vez la excepción está en el proyecto que promueve el bloque de Solidaridad e Igualdad, y que sostiene que deben restituirse las contribuciones patronales a las grandes empresas, un punto que hace ruido a los oídos e intereses de legisladores del PRO, PJ conservador y algunos del radicalismo.
En el Senado ya hay un proyecto con dictamen de comisión. Es el que promueve el socialista Rubén Giustiniani y que fue firmado sin esperar a que el ministro de Economía Amado Boudou y el director de la ANSES Diego Bossio terminaran de explicar las razones por las que no están dadas las condiciones para otorgar ese incremento. El socialista y Gerardo Morales (UCR) gozaron ese día rubricar el dictamen frente a la cara de los funcionarios nacionales.
Sin embargo, hay sospechas en el Senado sobre el posible resultado de la votación del proyecto. Tal vez por ello, el cordobés Luis Juez abrió el paraguas y dijo que hay mucha presión sobre los legisladores y que le llama la atención que colegas suyos "siempre tienen una excusa para coincidir con el oficialismo cuando lo coherente sería acompañar las propuestas de la oposición". Olvidando por un rato estos problemas, la oposición coincidió en señalar que el Ejecutivo hizo el anuncio forzado por su presión política. Carrió, por caso, eligió la ironía al sostener que estaba feliz: "Cristina va cediendo, la gente va mejorando y esto le hace bien al país". Algo parecido dijo Morales, el jefe de los senadores de la UCR: "Al no poder resistir más la presión, (la presidenta) hizo aparecer los fondos". El macrista Federico Pinedo, prefirió la jactancia: "Ante la negativa de seis años de los Kirchner, la oposición impulsó la AUH, la movilidad jubilatoria y el aumento a los jubilados." <