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Equipo de Política
La Comisión Nacional de Valores, por unanimidad, desbarató el intento del directorio de Papel Prensa de remover a los tres directores de la empresa designados por el Estado.
El presidente de la CNV, Alejandro Vanoli, aseguró que los accionistas privados (Clarín y La Nación) "interpretaron en forma aislada la ley de sociedades sin tener en cuenta que hay que verla en conexión con todas las normas en el país" y explicó que la Constitución Nacional, en el artículo 99, inciso 7, otorga a la presidenta las facultades para designar a los representantes del Estado.
"Me levanté esta mañana y ya no era directora de Papel Prensa. Pero por la tarde ya volví a serlo", confesó en una charla ayer por la tarde Beatriz Paglieri. Guillermo Moreno, personalmente, fue a notificar la resolución de la CNV ayer por la tarde a Papel Prensa. "Los directores ya fueron restituidos en sus cargos", le dijo a Tiempo Argentino, Daniel Reposo, el jefe de la SIGEN, que acompañó al secretario de Comercio. Un cable de la agencia DyN aseguró que Moreno fue a la sede de la compañía a hacer una demostración de fuerza y que mientras daba vueltas por las oficinas dijo: "Aquí mando yo."
Como sea, es el segundo revés en pocas horas que afrontan los accionistas privados de Papel Prensa. El último miércoles, la comisión fiscalizadora de la empresa dio a conocer un minucioso informe sobre el funcionamiento interno. Que denuncia "extremas irregularidades y debilidades de control" que ponen en riesgo la continuidad de la firma. La semana pasada, durante una asamblea, los representantes de Clarín y La Nación intentaron quitarle la mayoría que tiene el Estado en esa comisión (tal cual establece la ley). El centro del trabajo de auditoría detectó que "toda su operatoria está destinada a satisfacer a los socios privados".
Vanoli explicó ayer que a partir de la decisión de la CNV, "los 3 representantes del Estado en el directorio de Papel Prensa están en plena aptitud para desempeñar el cargo".
El plan para echar a los tres directores del Estado -Beatriz Paglieri, Pablo Cerioli y Eduardo Gallo- había tenido su primer capítulo en la famosa asamblea que Guillermo Moreno interrumpió apoyando un casco y un par de guantes de box, comprados en el Mundo del Juguete, sobre la mesa de reuniones. Ese día, los accionistas privados resolvieron no aprobar la gestión de ninguno de los directores y empleados designados por la presidenta de la Nación. Ayer, al hacer cesar por unas horas a los directores estatales, consiguieron también evitar discutir los temas que estaban en el orden del día: los altos salarios de la línea gerencial, la venta de papel más caro a otras empresas que no sean Clarín y La Nación y la necesidad de contratar un auditor externo que garantice independencia.
Las idas y vueltas, con sus estocadas, se dan además en un contexto: el próximo 24 de agosto, Cristina Fernández dará a conocer una investigación voluminosa -de 20 mil fojas- que -se promete- probará que la familia Graiver fue obligada y presionada, con torturas incluidas, a vender la empresa durante la última dictadura. La difusión de "Papel Prensa: la verdad" irá acompañada de un paquete de acciones judiciales por delitos de lesa humanidad. <