
Por:
Estela Barnes de Carlotto
El proyecto de ley que declara el funcionamiento de Papel Prensa de interés público tiene una importancia fundamental. Sin entrar en cuestiones jurídicas ni en los aspectos técnicos de la investigación presentada por el Ejecutivo, se trata de un paso adelante en la consolidación democrática de nuestro país.
Si bien es cierto que el caso de Papel Prensa es bastante viejo, por diversos motivos nunca un gobierno había hecho nada al respecto. Pero el momento llegó, y la presidenta Cristina Fernández ha demostrado la firme decisión política de poner las cosas en su lugar, de que se sepa quién es quién en este país y qué ha hecho cada uno en esta historia.
Cometen un reduccionismo quienes hablan de una guerra del kirchnerismo contra Clarín. Hace más de 30 años, se cometió un delito a raíz del cual un grupo se apropió de una empresa y monopolizó el papel para los diarios. De ahora en más, es la justicia la que tiene que actuar, sorteando dilaciones y obstrucciones que no tardarán en aparecer.
Es precisamente la confianza depositada en la justicia y en el Parlamento lo más destacable del anuncio de la presidenta de la Nación, y esto es lo que hay que acompañar y celebrar. Una democracia genuina se nutre de valores, y la confianza es uno de ellos.
El 24 de marzo de 1976, la última dictadura dio el puntapié inicial a un proceso de vaciamiento de la política que se extendió por más de 25 años y que recién empezó a quebrarse en 2001 cuando el pueblo dijo "basta". El retroceso de lo público, la pérdida de espacios de participación real y el sometimiento a la lógica de unos pocos, se instalaron con la fuerza de lo que parecía natural e inmutable.
Pero con voluntad transformadora y capacidad de representación, la política está siendo capaz de revertir el escenario montado por el terrorismo de Estado y avalado por sucesivos gobiernos neoliberales. Así como la Ley de Medios Audiovisuales apunta a amplificar la voz de los que no tienen voz, la iniciativa del Ejecutivo en relación a Papel Prensa está orientada a dar acceso al papel a quienes hoy se ven desfavorecidos por la ausencia de un marco regulatorio que se los garantice.
Las Abuelas de Plaza de Mayo y el resto de los organismos de Derechos Humanos nos hemos guiado siempre a partir de tres ejes: memoria, verdad y justicia. La investigación administrativa llevada a cabo por el gobierno y presentada ante el Poder Judicial, le hace honor a nuestra premisa. Y el proyecto elevado al Congreso le agrega la impronta de futuro que debe regir a las políticas públicas.
Conocer la verdad sobre Papel Prensa nos va a hacer muy bien a todos los argentinos y argentinas. Un emporio consustanciado con la dictadura, por más poderoso que sea, no puede falsear toda la realidad según sus intereses. La memoria de las víctimas tiene que ser escuchada y respetada.
Estamos en un momento de inflexión. El debate que generó el año pasado la Ley de Medios abrió el camino para profundizar los cambios. Enhorabuena, se ha puesto en cuestión un modelo dominante que le ponía límites a la propia construcción democrática.