
Por:
Enrique Ruiz
Famélicos pirquineros caminando horas bajo el implacable clima del Desierto de Atacama. Con el capacho al hombro (mochila rudimentaria) recorren sin rumbo antiguos yacimientos abandonados. Una botella de agua y algún mendrugo en la choquera (lata que hace de plato y vaso al mismo tiempo) en busca de alguna veta que les "salve el mes", como dicen. Trabajos peligrosos y mal remunerados, si los hay. En la tercera región de Atacama, la necesidad tiene casco pirquinero, y la minería del cobre y oro a baja escala es el pan de cada día. La tragedia de la mina San Esteban es el resultado de décadas de desregulación y precarización laboral. Nada nuevo bajo el sol: la concertación de Bachelet en 20 años poco y nada hizo por desmantelar el Código de Minería y el Código Laboral impuestos a sangre y fuego por la dictadura de Pinochet. El cobre, el sueldo de Chile, que fue nacionalizado por el presidente Allende, luego del golpe militar fue devuelto a las multinacionales yanquis que durante todo el siglo XX lo vaciaron como genuina factoría del saqueo. Si hay algo que une al dictador con la Concertación, es precisamente el neoliberalismo a ultranza en la minería. Privilegiar a CODELCO (la principal empresa estatal cuprífera) y a la gran minería en manos extranjeras; los otros, la mediana y pequeña minería que "sobreviva como pueda". La "Catalaxia"-del gurú del neoliberalismo Von Hayek- supone por definición que la selva del mercado prescinda del Estado. Fiscalizar la seguridad del obrero es bajo esta nomenclatura un costo operacional que menoscaba la rentabilidad del empresario. Alguna vez la ENAMI (Empresa Nacional de Minería), la Dirección del Trabajo y el Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería), tendrán que asumir sus responsabilidades. Bajo la Concertación de Bachelet y Lagos, brillaron por su ausencia, descollaron por su desidia. Cientos de muertes por nula prevención de riesgos y escasa fiscalización de la Dirección del Trabajo. Luego, los actos de contrición y el picadero de cebolla para la tele. Flores de papel y una bandera de la "U" junto a la Virgen de la Candelaria, patrona del pirquinero: es el santuario popular de los nómades del Desierto de Atacama.