
Por:
Ramiro Barreiro
La cooperativa La Alameda presentó la segunda colección de remeras No Chains, "libres de trabajo esclavo", en el Mercado de Economía Solidaria de Bonpland 1660, en Palermo. La iniciativa promueve el consumo responsable y emplea a unas 200 personas que trabajan ocho horas en condiciones dignas. El lanzamiento se realizó en conjunto -mediante una videoconferencia- con la cooperativa tailandesa Dignity Returns, creada por ex empleados de una firma de indumentaria. Las prendas son confeccionadas por trabajadores que en su mayoría fueron rescatados de talleres clandestinos donde cumplían jornadas laborales de hasta 20 horas y dormían en condiciones de hacinamiento.
La redacción de este artículo fue interrumpido por el llamado de un lector anónimo que denunció a Tiempo Argentino el funcionamiento de un taller clandestino en el Conurbano Bonaerense. La esclavitud dice presente en todas partes, a pesar de haber transitado dos siglos de aquella declaración que marcó su hipotético fin. En crudo contraste, estimaciones actuales de la ONU hablan de unos 27 millones de esclavos.
La relación entre La Alameda y Dignity Returns nació en un congreso de cooperativas que se realizó en Perú en 2008. Un año después, nació No Chains, Sin Cadenas, la marca en común que diseña, confecciona y comercializa remeras para todas las edades. Lucas Schaerer, integrante de La Alameda, explicó a este diario que "No Chains es una marca militante. Sirve para hacer dinero pero apunta al consumo responsable y el trabajo de 8 horas diarias".
Para Schaerer, el origen es el mismo: "la reducción a la servidumbre por parte de las grandes marcas de ropa que hacen lo mismo allá y acá. El capital se organizó y los trabajadores lo están haciendo. No Chains es la expresión de eso."
Las remeras pueden conseguirse en la misma cooperativa, ubicada en Avenida Lacarra y Directorio, en la cooperativa La Vaca, (Hipólito Yrigoyen 1440), el Espacio Lacandona (Castillo 460), o en el mercado de Palermo, un espacio que ofrece productos orgánicos y manufacturados por trabajadores independientes todos los viernes y sábados de 10 a 22 horas.
La herramienta de inclusión social del proyecto queda explícito en un caso testigo que relata el propio Schaerer. "El caso más reciente de incorporación es el de Luis Quispe, un trabajador que estuvo esclavizado a dos cuadras de La Alameda hasta hace un año. En una escapatoria que logró hacer se acercó a denunciar a su patrón. Hicimos una inspección en el lugar y tuvimos que soportar el ataque de una banda de talleristas conducida por Alfredo Ayala (presidente de la Federación de Asociaciones Civiles Bolivianas en Argentina). Nuestro presidente, Gustavo Vera, resultó herido y tuvieron que darle siete puntos en la cabeza. Hoy, Luis ya no está pálido del miedo. Trabaja con nosotros y ha salido del rol de víctima para ser un denunciante. Zacarías, la persona que lo explotó, hoy está preso en Salta. Lo agarraron reclutando nuevos esclavos en la frontera." Un aporte para que ya no sea la historia de nunca acabar. (