Tiempo Argentino

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22 de Mayo de 2013

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El primer thriller sobre política universitaria que agota entradas

El candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda, Christian Castillo, dialogó con el director de la película sobre las verdades y los mitos de la política universitaria, a partir de un impecable thriller que puede verse hasta fin de mes.

Por:
Juan Pablo Cinelli

Es cierto que el cine nacional abunda en temas políticos, que se producen películas que desbordan material político, social, ideológico. También es cierto que la ficción política es casi inexistente. Esa es una de las buenas noticias que trae el estreno de El estudiante, opera prima de Santiago Mitre, conocido sobre todo por los guiones escritos para las más exitosas películas de Pablo Trapero, Leonera y Carancho. Como en ellas, El estudiante se desarrolla en un microcosmos pasible de inumerables fantasías para los no iniciados. Si en Leonera se trataba del infierno carcelario y en Carancho de un bajo mundo que reunía a abogados y médicos en torno a los accidentes de tránsito, en El estudiante, Mitre propone un paseo no menos sórdido por los laberintos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde el estudio va de la mano del sexo y sobre todo de la política. "El origen de la idea fue mi necesidad de retratar el espacio de la universidad pública"- dice Mitre- "porque hay algo de lo arquitectónico y del movimiento que tiene la institución que me interesaba casi como un estudio fotográfico." Pero es imposible pasar por la UBA sin que la política  salga de inmediato al cruce. Lo sabe cualquiera que haya concurrido a tomar clases en cualquiera de sus facultades y es exactamente lo que le pasó a Mitre. "Imaginé a Roque Espinosa, una especie de muchacho medio perdido, medio seductor, que está más preocupado por las chicas que por el estudio- continúa el director-. Con él apareció la idea de mezclarlo con el ambiente de la facultad, y la política es algo muy presente para alguien que llega por primera vez ahí."
El film transcurre en la Facultad de Sociales, entre la multitud de agrupaciones militantes que abarrotan los pasillos con afiches, pintadas, consignas y banderas de todas las orientaciones políticas posibles. Y de allí pasa a los grandes acuerdos subterráneos donde las camarillas se reparten los espacios de poder. El estudiante es definitivamente un gran thriller político, género infrecuente en la cinematografía local, capaz de atrapar al espectador en su red de pactos y contrapactos, de convicciones lábiles y lealtades traicionadas. El seductor personaje de Roque Espinosa (y el gran trabajo de Esteban Lamothe en su interpretación) es fundamental para conseguir un relato cautivante.
Christian Castillo es sociólogo y profesor universitario. Pero, además, es candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda en las elecciones de octubre, en fórmula con Jorge Altamira. Él empezó su carrera política justamente como militante en la Facultad de Sociales. Nadie más oportuno entonces para ver la película de Mitre desde una perspectiva interna y poner a prueba los verosímiles y mitologías que en ella pudieran jugarse. "La película muestra que en la universidad hay dos formas de hacer política"-afirma Castillo-. Una donde se maneja la gestión y otra, que está más esbozada en la primera mitad del relato, que es la de la militancia contestataria frente a ese orden. Uno, con muchos años de trabajo universitario, sabe que efectivamente la forma en que la película muestra cómo se hacen los acuerdos en la gestión universitaria, es la forma corriente en que se acuerda el reparto de los lugares de poder -completa el candidato a vicepresidente-." Invitados a debatir, director y político accedieron a compartir una charla.
 
?¿El mundo de la política universitaria refleja fielmente la forma de hacer política en la Argentina?
Castillo: ?Refleja un aspecto. Si analizás la política en el movimiento obrero y los sindicatos, también ves un contraste entre la burocracia fuertemente corrupta, ligada a los negocios, y del otro lado la militancia de base que trata de sacárselos de encima. Un ejemplo claro de por dónde se corta el hilo entre uno y otro extremo en la UBA es la gran diferencia que existe entre los salarios de los cargos de gestión y los de docencia. Ese atornillarse en los sillones tiene una base material importante: detrás hay un estatus económico que no se quiere perder.
-¿El ingreso a la vida política es parte de la formación que provee la institución universitaria?
Mitre: -Hay muchos prejuicios en torno a los militantes fuera de la facultad, pero también dentro de ella. Creo que la película logra derribar unos cuantos de esos prejuicios. A pesar de que el protagonista no se destaca por su retórica o capacidad intelectual, está rodeado de tipos que son cuadros más formados. Incluso ese personaje más combativo, que parece pertenecer a una agrupación de izquierda, es capaz de discutir con los docentes con argumentos. Durante la investigación que hice antes de rodar, comprobé que muchos de los dirigentes de las agrupaciones son además alumnos destacados.
C: -Yo diría formación y también deformación, porque como te decía, no hay una sola política. De hecho para el radicalismo la universidad funcionaba como plataforma para una carrera política, del mismo modo que los sindicatos lo son para el peronismo. Después de la implosión post De La Rúa, el juego se abrió más, pero el sistema sigue siendo antidemocrático y oligárquico, donde muy pocas personas, los más conservadores, tienen una capacidad de decisión política enorme. La película muestra bien cómo se hace esa negociación y eso me parece un hallazgo. Porque más allá del evidente elemento de ficción, uno sabe que las cosas en la política universitaria se negocian así. Se trata de un sistema de fuerte cooptación que el protagonista consigue romper a través del rechazo en el momento determinante de la película.
M: -Pero lo que el protagonista rechaza no es la política, sino esa manera de hacer política que se le propone. Seguramente seguirá haciéndola, aunque es posible que no del mismo modo.
-¿Por qué el peronismo es marginal en la película?
M: -Sobre todo porque la universidad es tradicionalmente radical, como dijo Christian. Entonces narrar a esta institución era un poco narrar también ciertos aspectos del radicalismo. Si se tratara de un sindicato, seguramente se hubiese narrado el peronismo. Pero la realidad es que en la universidad el peronismo casi no existía hasta hace muy poco. Lo viví durante el rodaje: en las asambleas no había agrupaciones Nac&Pop hasta después de la muerte de Kirchner. Hasta vi como chiflaban a agrupaciones ligadas al kirchnerismo.
C: -Pasa que durante el gobierno de Alfonsín el radicalismo logra cooptar un sector  importante del progresismo, incluso ligado históricamente al Partido Comunista, y pasa a formar parte de la gestión de la UBA con Shuberoff. Por eso el personaje del referente Acevedo es muy verosímil: el progresista que acuerda con el más conservador a cambio de un espacio de poder. Pero no podemos perder de vista que se trata de una película donde se entremezclan elementos de la ficción y la realidad. Sería un error mirarla con otros ojos.
-¿Cómo te sentiste viendo desde afuera ese mundo que para vos es cotidiano?
C: -Resultó interesante como sociólogo, porque pude estar del otro lado, frente a cómo nos ve alguien que no estudió en la UBA y nos estuvo investigando. A mi juicio ha captado muchos elementos de manera certera: creo que varios se van a ver interpelados y eso no les va caer simpático.
-¿Qué le aporta tu película a la forma de mirar la política?
M: -Me parece interesante que haya ficciones que problematicen la política y su práctica. El cine tiene la capacidad de ser un objeto accesible, entonces que haya un material de este tipo que sirva como objeto de discusión para ámbitos más amplios, me parece algo interesante que el cine argentino hizo bastante poco. Y cuando lo hizo, fue de manera militante. Esta película tal vez es un poco más abierta y eso puede ser lo que le da esa condición un poco polémica.
-Christian, ¿creés que la ficción es una buena herramienta para hablar de política?
C: -Desde ya. La ficción es una herramienta para pensar desde temas políticos hasta grandes problemas filosóficos. Siempre que no lo queramos ver como una lectura directa de la realidad, porque en medio está el trabajo del creador. Creo que el gran mérito es que El estudiante logra captar el modo en qué funciona la política desde arriba en la universidad.
-Olvidate del Castillo político: ¿qué dice el Castillo cinéfilo?
C: -Que me gustó la película y desde ya la recomiendo. <