Tiempo Argentino

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23 de Mayo de 2012

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Protestas frente al CONICET

Ante la denuncia de recortes, el Consejo difundió las cifras que demuestran la creciente demanda de aspirantes. Y explicaron que las becas no implican relación de dependencia.

Por:
Boyanovsky Bazán

Tras los reclamos de profesionales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que ayer se manifestaron frente a las puertas del organismo en rechazo de lo que calificaron como "recortes" en la asignación de becas, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, del que depende el CONICET, difundió las últimas estadísticas de postulantes y asignaciones. Los números dan cuenta de una creciente demanda de aspirantes, aunque el número de plazas otorgadas es similar, según información oficial. El ministerio prefirió un comunicado, en lugar de la palabra de algún funcionario, para informar que se presentaron este año 2569 postulantes a becas tipo 1, de los cuales se aprobaron 1199 plazas. Para las becas tipo 2 se presentaron 1509 aspirantes e ingresaron 1442 y para las posdoctorales hubo 1506 postulaciones para 780 plazas otorgadas. Actualmente el CONICET cuenta con 8555 becarios que reciben un ingreso mensual de entre 4800 y 5900 pesos. A su vez se confirmó ayer la ampliación de las becas en 106 nuevas plazas.
El Ministerio advirtió que las becas son "estipendios que el CONICET otorga, a título de promoción y sin implicar relación de dependencia laboral actual o futura, para favorecer la obtención de grados académicos de nivel superior en distintas disciplinas", en contraposición al reclamo de que las becas constituyen una "mano de obra precarizada". Es porque las becas no incluyen aportes jubilatorios ni obra social, aunque según supo pudo averiguar este diario pueden recibir un adicional para costear, al menos en parte, una obra social.
Los reclamos de organizaciones como la Asociación Gremial Docentes de la UBA y Razón y Revolución, a la que pertenece el historiador Fabián Harari, que denunció "discriminación" por haber sido rechazado como investigador de planta (el Ministerio lo atribuyó a "incumplimiento de requisitos"), es que el año próximo unos 1500 becarios culminan su formación y por no aplicar para nuevas becas o el ingreso a planta, quedarán fuera del sistema. Más allá de la dudosa precisión del término "despido" esgrimido por estas organizaciones, el planteo señala un interesante debate para el estado, acerca de si debe o no diseñar una estrategia de contención a los profesionales que forma. <