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Tiempo Argentino
Ser el mejor boxeador libra por libra. Ese es su objetivo y planea cada uno de sus pasos en busca de ese fin, de ser el indiscutible número uno sobre el ring. Y el sábado por la noche, en Connecticut, Estados Unidos (madrugada del domingo en nuestro país), Sergio Martínez dio dos señales de que tiene con qué hacerlo, a pesar de que su documento acuse 36 años. Primero, le ganó por knock out técnico al ucraniano Sergiy Dzinziruk, en una nueva demostración de boxeo extraordinaria, y enseguida señaló el paso a seguir: "Quiero la gran pelea antes de fin de año. Que sea con (Manny) Pacquiao, con (Floyd) Mayweather o con (Miguel) Cotto", expresó Maravilla, que ya tiene un compromiso para volver a pelear el 9 de julio y espera poder hacerlo frente a alguno de estos tres pugilistas, considerados como los mejores entre los mejores.
Lo cierto es que para enfrentar al filipino Pacquiao, el quilmeño debería bajar al menos cuatro kilos, algo que suena bastante complicado más allá del desafío de enfrentar a uno los mejores boxeadores libra por libra. Lo de Mayweather o Cotto parece más razonable porque ambos son medianos como el argentino, aunque el primero tiene problemas judiciales a partir de distintas causas abiertas. Sea como sea, Martínez ya había anunciado antes de conquistar el Cinturón de Diamantes del CMB que ganó en esta pelea que "Dzinziruk es sólo un escollo previo para llegar a Mayweather o Pacquiao", pero que Sampson Lewkowicz, promotor de espectáculos boxísticos, comentó que Martínez podría combatir ahora con el irlandés Andy Lee, quien el sábado batió por nocaut técnico en el 10º al escocés Craig McEwan.
En su primer combate tras ser considerado el mejor boxeador de 2010, Maravilla, nombrado campeón mediano emérito por el Consejo Mundial de Boxeo (una distinción aun superior a cualquier otro campeón) superó a su rival ucraniano desde el primer round y alcanzó su victoria número 47 (26 KO). Hasta el séptimo, la pelea era un monólogo del argentino, que lo superaba en velocidad mientras agachado, con los brazos bajos, encontraba siempre un hueco para hacer daño. En cambio, en el round 7, Dzinziruk, que había llegado invicto, creció y le generó un corte en el ojo izquierdo, por lo que Maravilla salió al octavo a terminar la pelea. Lo tiró tres veces y alzó los brazos en la noche de Mashantucket. Una gran victoria en busca de otra más importante.<