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Tiempo Argentino
El gobierno conservador de Mariano Rajoy presentó ayer una reforma financiera que será aprobada hoy por el Ejecutivo. Con ella intenta sanear el riesgo inmobiliario que mantienen los bancos españoles entre sus activos. Los bancos deberán aumentar sus previsiones en un año en 50 mil millones de euros. La norma favorece las fusiones entre las entidades en crisis.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, adelantó que la reforma tiene como objetivo lograr "entidades viables y un saneamiento rápido". Según el funcionario, de los 323 mil millones de euros en préstamos ligados a la construcción, 175 mil millones son activos considerados problemáticos y en términos más usuales por estos años, "tóxicos".
Los créditos inmobiliarios suponen actualmente el mayor problema de la banca española, que durante los años del "boom del ladrillo" prestó mucho dinero. El estallido de la burbuja inmobiliaria, que en España precedió a la crisis económica y financiera, trajo consigo que muchos de esos créditos no pudieran ser devueltos.
Las entidades tendrán hasta fin de año para culminar su saneamiento, límite que en el caso de que suponga un proceso de fusión se extenderá hasta fines de 2013. Los bancos que planeen fusiones tendrán que presentar sus proyectos antes del próximo 30 de mayo y deberán incluir un plan de viabilidad que les permita aumentar su tamaño en un 20%, con medidas de gobierno corporativo y un compromiso de concesión de crédito.
El objetivo de esta nueva reforma financiera es acelerar el saneamiento de la banca y reducir su tamaño, dijo Guindos. "No sé cuántas (entidades financieras) van a quedar después del proceso, pero lo que se pretende es tener un sistema bancario con entidades más sólidas, más saneadas y con mucho mejor gobierno coorporativo", manifestó el ministro de Economía. Las entidades más pequeñas no podrán afrontar el endurecimiento de las provisiones sin pérdidas.
En ese sentido, el consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, advirtió ayer que la entidad "no soportará pérdida alguna" que se derive de tener que realizar compras en el marco de la reestructuración del sector financiero español. Cano afirmó, por otro lado, que el BBVA no recibió presiones para adquirir ninguna entidad ni por parte del Banco de España, ni del gobierno.
Las entidades que necesiten un préstamo podrán recurrir al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), un organismo público, aunque el ministro aseguró que en la reforma "no hay ningún tipo de financiación pública".
El gobierno pretende ampliar el fondo de rescate de los 9000 millones euros actuales hasta los 15 mil, por lo que el Tesoro tendrá que emitir deuda para ampliar.
Esta crisis vino precedida del derrumbe del sector inmobiliario, que había impulsado la economía española al final de la década de los '90 y en los primeros años del comienzo de este siglo, y que se tradujo en una gran destrucción de empleo. La cifra de desocupados superó a fines de 2011 los cinco millones, casi el 23% de la población activa. <
Efe y dpa