Tiempo Argentino

Edición: 17 de Abril de 2014 | Ediciones Anteriores

17 de Abril de 2014

+Buenos Aires

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La reconstrucción de los lazos sociales

La sensación de pertenencia a una comunidad, de inserción en el barrio, de hermandad con la gente que nos rodea, genera lazos sociales sólidos, profundos, que permiten disminuir la violencia y construir desde allí una seguridad democrática.

Por:
Cecilia Sgrazutti

El Ministerio de Seguridad de la Nación está impulsando un programa de participación ciudadana que conlleva una modificación sustancial en el abordaje de la problemática de la seguridad en el país. Si bien se conocen experiencias anteriores -como la que se inició hace algunos años en la provincia de Buenos Aires-, esta decisión política apunta a extenderse por todo el país generando realmente un cambio de paradigma. Modificando el restrictivo enfoque tradicional de la seguridad, este plan se propone desde una perspectiva amplia, con énfasis en la participación y en la coordinación comunitaria, la optimización de los recursos existentes y la detección en forma específica de las carencias.
A modo de ejemplo, puede mencionarse que en el inicio de la Mesa de Participación Comunitaria en La Boca, realizada el día 4 de mayo, una organización manifestó proveer de asistencia en materia de adicciones y expresó que sus recursos, si bien escasos, no se encontraban aprovechados. Justamente, otros participantes señalaban la necesidad de contar con programas como aquel, por lo que el problema relevado, si bien no solucionado, pudo ser atenuado mediante la comunicación entre la comunidad. Siguiendo con los ejemplos, una representante de una escuela señaló en forma específica el lugar donde la carencia de un semáforo generaba que los alumnos corrieran serios riesgos diariamente.
Cuando la ministra Nilda Garré inauguró el Plan de Participación Comunitaria en la Biblioteca Nacional el día 4 de abril, afirmó que el objetivo es generar "una relación directa entre la calidad del sistema democrático y el rol que el Estado reconoce a la ciudadanía, en el ámbito de las políticas de seguridad". Ante una multitud de representantes de organizaciones sociales, autoridades policiales y funcionarios públicos, aclaró que las personas y su bienestar cuentan como fines en sí mismos -y no como medios- y convocó a la ciudadanía organizada para protagonizar el cambio.
En la convocatoria se pudo observar que el discurso que propone comprender a la inseguridad como un fenómeno complejo que abarca, además de los hechos usualmente relevados, la exposición a la violencia policial, la trata laboral o la precarización habitacional, se encuentra profundamente arraigado en el marco conceptual de los integrantes de esas organizaciones sociales, políticas o vecinales, a pesar del discurso casi hegemónico de los medios masivos de comunicación que cuando hablan de inseguridad se remiten únicamente a la comisión de ciertos delitos relacionados en forma directa con la propiedad privada. Al momento de presentar las conclusiones de las distintas áreas de trabajo de esas jornadas inaugurales, se aludió a la presencia en las comisiones de "vecinos sueltos", señalándose que había que "atarlos", integrarlos a las asociaciones de su zona. Mas allá del tono humorístico de la expresión -no hay que descuidar la fuerza que el arte posee desde el ámbito comunicacional-, su sentido es muy profundo: constituye la única base fundamental en la que asentar un verdadero cambio en la problemática de la seguridad y en pos de la recuperación de los lazos sociales que fueron destruidos por la última dictadura militar. La sensación de pertenencia a una comunidad, de inserción en el barrio, de hermandad con la gente que nos rodea, genera lazos sociales sólidos, profundos, que permiten disminuir la violencia y construir desde allí una seguridad democrática.
Desde el Ministerio de Seguridad se ha convocado en forma amplia a las asociaciones que trabajan temas sociales, se las ha dividido en grupos para permitir el carácter participativo de las charlas y el relevamiento de las problemáticas locales, y se ha convocado a profesionales de las diversas ciencias sociales para poner en aplicación las elaboraciones conceptuales de esos ámbitos. El enfoque elegido es ambicioso, pero lo cierto es que sólo planes de este carácter, globales, integradores y con una articulación de redes sociales entre sí pueden constituir medidas efectivas en la problemática de la seguridad, que habitualmente se releva como si fuera únicamente una serie seleccionada de situaciones -que excluyen aquellas cuyas víctimas pertenecen a las clases sociales más desprotegidas-. <