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Tiempo Argentino
Miles de manifestantes se volcaron a las calles de Siria al conmemorarse el 30 aniversario de la masacre de Hama, en la que más de 10 mil personas fueron asesinadas durante la represión del gobierno de Hafez al Assad, padre del actual presidente. Grupos opositores denunciaron que la jornada culminó con la muerte de nueve manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad estatal. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU elaboró una nueva propuesta de resolución sobre Siria que evita pronunciarse sobre la permanencia de Bashar al Assad, y no condena la venta de armas a ese país, tal como solicitó Rusia.
En 1982 la ciudad de Hama, ubicada en la provincia homónima en el centro de Siria, fue escenario de una masacre que comenzó el 2 de febrero, cuando las fuerzas gubernamentales aplastaron un levantamiento islamista contra el entonces presidente Hafez al Assad. La represión duró 27 días y causó, según Amnistía Internacional, al menos 10 mil muertos.
Las marchas en recuerdo a esta tragedia fueron convocadas en Hama, así como en Damasco y en la provincia septentrional de Alepo, entre otros lugares. El grupo opositor Comités de Coordinación Local (CCL) informó que en varias localidades de Hama, como Mesyaf, los manifestantes corearon lemas en solidaridad con la ciudad y para exigir que no se vuelva a repetir una masacre como aquella. Adicionalmente, la conmemoración tuvo una propuesta original: "Los habitantes de Hama pintaron de rojo varias calles y muros de la ciudad, para recordar que el régimen tiene sangre en sus manos", explicó el activista opositor Ayman Idlibi.
La oposición que ayer se manifestó en Siria también tenía un ojo puesto fuera de su país. En la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el Consejo de Seguridad discute desde hace tres días con el fin de alcanzar una resolución condenatoria contra el gobierno de Al Assad. Allí Rusia, uno de los miembros permanentes del Consejo, hizo valer su poder de veto, rechazando una propuesta realizada por Marruecos en la que se exigía la salida del presidente sirio y se condenaba la venta de armas al país árabe. Además de afectar económicamente a Rusia, que es uno de los principales proveedores de armamento de Siria, Moscú se opone a aprobar una resolución que pueda permitir la intervención militar en el país. Su jefe de Estado, Vladimir Putin, aún se lamenta públicamente de la abstención rusa en la votación sobre Libia, que avaló los ataques que acabaron con el gobierno de Muammar Khadafi.
La nueva versión del proyecto elimina los puntos sobre los que Rusia había planteado objeciones, aunque pide el cese inmediato de la violencia, la liberación de prisioneros, la retirada de las fuerzas de seguridad de la calle y el acceso de prensa extranjera, entre otros asuntos. Varias fuentes de las Naciones Unidas dan por seguro que el lunes se votará sobre la base de esta resolución. <
Dpa, Efe y Ansa