
Por:
Brian Majlin
Cuando los medios privados ocultaron información acerca del golpe de Estado contra Hugo Chavez Frías en 2002, se abrió un proceso irrefrenable que, diez años más tarde, comienza a tomar forma concreta: la democratización de los medios de comunicación y la creación de una ley para la comunicación popular.
A un año de aquella jornada, el presidente venezolano convocó a medios alternativos y los instó a promover una ley que amparara el desarrollo de los medios populares e independientes. Hoy, luego de la promoción de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos en diciembre de 2010, los cañones apuntan hacia la concreción de una ley de comunicación popular.
Miiles de radios comunitarias sumaron esfuerzos para crear un fondo de desarrollo y sustentabilidad para la comunicación popular. Hicieron especial énfasis en la necesidad de estos medios comunitarios e independientes, así como en la indispensabilidad del sustento económico.
La nueva ley daría apoyo logístico, económico y un marco legal de contención y fomento a sus proyectos, según explicaron desde la Comisión de Comunicación de la Asamblea Nacional y del Ministerio para el poder popular de Ciencia e Información. Desde allí, Blanca Elena Rey dio apoyo a las mentadas Guerrillas Comunicacionales. Y, ante las críticas de la oposición, la SIP y las empresas privadas como RCTV y Globovisión, explicó que "no son para controlar ni sancionar a los medios, sino para forjar una cultura de independencia y emancipación de nuestras juventudes".
Venezuela cuenta con la ley promulgada el año pasado. La CONATEL (Comisión Nacional de Telecomunicaciones) es la encargada de regular y sancionar a los medios que reproduzcan mensajes difamatorios, racistas u ofensivos para la población.
En los últimos diez años han emergido centenares de medios alternativos que expresan una visión diferente de la realidad venezolana. Según sus hacedores, "algunos somos adeptos y otros más críticos del gobierno", pero todos coinciden en una hipótesis que expresa Federico Ruiz, un intelectual caraqueño y ex agregado diplomático en la Argentina: "Si la revolución no genera un discurso contracultural, la cultura extranjerizada, históricamente diseminada por las empresas periodísticas de Venezuela, entorpecerá el desarrollo de la revolución". <