
Por:
Christian Boyanovsky Bazán, Natalia Páez y Lucía Álvarez
Al menos una persona habría muerto y otras dos continuaban desaparecidas hasta ayer a la medianoche, como producto de un derrumbe que dejó atrapadas a unas 14 personas en el barrio porteño de Villa Urquiza. Ocurrió en el gimnasio Orion Gym, de la calle Mendoza 5030, a metros de la Avenida Triunvirato, cuyos dos pisos colapsaron a causa de las excavaciones en una obra lindera, que había sido denunciada por la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) debido a que "faltaba afianzar las partes inestables de la construcción".
El derrumbe se produjo poco después de las 16 de ayer, y once de las víctimas fueron rescatadas a lo largo de la tarde. Los últimos tres liberados habían quedado atrapados en una recámara generada por la caída de mampostería y pudieron guiar a los bomberos comunicándose con sus teléfonos celulares. Uno de ellos fue Pablo Galli, encargado del gimnasio.
Los heridos fueron trasladados por personal del SAME a los hospitales Tornú, Pirovano, Zubizarreta y Fernández. Todos presentaban politraumatismos y excoriaciones, pero estaban fuera de peligro. Sin embargo, en las inmediaciones del derrumbe había al menos tres grupos de personas, familiares de posibles víctimas fatales, que aguardaban consternados los avances de la búsqueda que continuaría toda la noche. Uno de ellos dijo a Tiempo Argentino que la policía había confirmado que su sobrino Guillermo Freddo, de 31 años, estaría muerto bajo una viga. El familiar explicó que había ido al gimnasio a la tarde y ya no volvió a atender el teléfono. Frente al edificio destruido estaban el tío, el primo y otros dos familiares. También, la familia de Luis Liu, de origen chino, quienes afirmaban que el joven de 23 años se encontraría dentro del edificio derrumbado. Una tercera familia reclamaba por un muchacho de 18 años. A pesar de que las autoridades no confirmaban oficialmente los muertos, cerca de la medianoche, ya se había acercado hasta el lugar un camión forense.
Por su parte, el secretario General del Gobierno porteño, Marcos Peña, señaló que las hipótesis que maneja el Ejecutivo coinciden con la denuncia de UOCRA. "Se habría comenzado una excavación sin el apuntalamiento debido, que se condice con las inspecciones de los últimos tiempos. Ya estaba concluida la demolición pero no la excavación", afirmó por la noche.
En el lugar actuaron 20 ambulancias, diez dotaciones de bomberos, efectivos de la guardia de auxilio y la Policía Metropolitana, y la Federal con perros de rescate. También se acercaron el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri; el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; y el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro. Si bien desde la Jefatura de Gabinete afirmaron a este diario que la obra en la que se construía un edificio de 11 pisos con cocheras subterráneas "estaba habilitada, con registro final con fecha de diciembre de 2009", la UOCRA confirmó en un comunicado que en junio pasado denunció a la empresa constructora José Pataro SRL por esa obra emplazada en Mendoza 5042, ante la Dirección General de Relaciones Laborales y Protección del Trabajo. Planteaba que faltaba además "apuntalar los muros medianeros".
Anoche, la presidenta de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura porteña, Silvina Pedreira, presentó un pedido de informes para que el Ejecutivo responda por el derrumbe. La versión oficial sostuvo que la obra estaba en condiciones. A través de la red Twitter, Marcos Peña afirmó que "en el mes de mayo se realizó una inspección a la obra lindera al gimnasio que tenía todo en regla." Más tarde, aclaró que "hubo tres inspecciones: una en junio y dos en julio. En los tres casos, la obra estaba parada y cerrada".
En el primer piso del gimnasio Orion, gerenciado por el personal trainer Pablo Galli, funcionaba un gimnasio de aparatos, y en el segundo se daban clases de aerobics y artes marciales. Vecinos que frecuentaban el lugar confirmaron que a la hora en que se produjo el derrumbe no solía haber demasiada gente. También comentaron que la edificación era antigua, pero su encargado había decidido darle un aire nuevo, con algunas refacciones y la adquisición de aparatos modernos.
En la planta baja había dos locales de ropa. Uno de ellos quedó completamente cubierto por los escombros. El empleado Mauro Montemarani afirmó que percibió una anomalía cuando intentó abrir la puerta desde adentro y notó que estaba trabada. Logró salir justo cuando la mampostería se le caía encima, y resultó ileso. Relató que durante los últimos días se advertían rajaduras en la medianera y en el piso del otro local, que linda con la obra, y que el mostrador, adosado a la pared, se había desprendido. Por esta razón, se dio aviso al dueño del edificio, quien habría denunciado la irregularidad. El vendedor de ese otro negocio había llegado tarde para la reapertura de las 16, lo que lo salvó de quedar atrapado en el derrumbe.
Las autoridades no establecieron aún las causas del siniestro, pero pudo confirmarse que la medianera del gimnasio cedió y cayó sobre el propio edificio, destruyéndolo casi por completo. Los vecinos comentaron que durante tres minutos sobrevoló en el lugar una nube de polvo blanco. La hora en que se produjo el derrumbe era la de menor concurrencia. Vecinos del centro deportivo aseguraron que a partir de las 19 se concentraban allí hasta 50 personas. <