
Por:
Ramiro Barreiro
Rara vez los periodistas son noticia. Y muy rara vez, por una buena noticia. En un rincón de La Boca, el periódico Sur Capitalino festejó sus 20 años de edición ininterrumpida, con la experiencia de contar historias que nadie contaba y el valor de multiplicar las voces como los estandartes de un medio de comunicación que nació en pleno menemismo y que piloteó todas las tormentas de la historia reciente.
Cualquiera de las tapas de Sur Capitalino, en su corta pero rica historia, podría volver a editarse hoy. Los problemas de ayer son, en la ciudad, los mismos que en la actualidad. El prejuicio más común sobre la prensa barrial habla de contenidos poco relevantes para la vida cotidiana de los vecinos y páginas ahogadas de pequeños anuncios que ofrecen descuentos en alimentos, asesoría legal o búsqueda de mascotas. Así era hasta que aparecieron medios como Sur Capitalino, orientados a comunidades con necesidades urgentes y con una profunda vocación política.
Martina Noailles, jefa de redacción y ex trabajadora del diario Crítica, entre otros, contó a Tiempo Argentino que "el diario salió en el '91, con Grosso y Menem. Fue un momento duro para que saliera un periódico barrial como el nuestro, que implicaba romper con la idea del periódico barrial que hablaba de la caca del perro o los bautismos, y meterse con lo que pasaba en la calle." En aquel entonces, Buenos Aires todavía no era autónoma y en Puerto Madero no crecían torres sino yuyos. Los primeros números se realizaron con el sistema denominado "galera", en el que la alineación de títulos, fotos y avisos dependía del pulso del diagramador.
El director de Sur, Horacio Spalletti, explica la evolución de los periódicos barriales: "Antes, era una sola persona que caminaba el barrio, sacaba la foto, repartía el diario, cobraba los avisos, iba a la imprenta, diagramaba, hacía todo. Hoy, Internet permite tener un diálogo fluido con los colaboradores y las instituciones del barrio te mandan información todo el tiempo. Antes, tenías una notita y la aprovechabas; hoy te sobran."
En 2005, Spalletti inició junto con el ex legislador Eduardo Jozami la redacción de un proyecto que finalmente fue ley. Así, los medios vecinales comenzaron a recibir pauta oficial de la Ciudad. "Luego de perseguir mucho a Ibarra -recuerda-, se reglamentó la ley y vinieron años mucho más calmos, hablando de costos. Conseguir la pauta también nos permitió agrandar la tirada, poder tener un diseñador, pagarle a un colaborador. Nos dio tranquilidad: podías tener una línea editorial confrontativa sin que pudieran tocarte la pauta oficial. Desde ahí, se armó otro proyecto, más integrador, más fuerte, con mayor contenido social. Pero el gran quiebre de nuestro periódico y de todos los de la Ciudad a nivel vecinal fue 2001. No obstante, la crisis la sufrimos igual porque el Estado no paga en tiempo y forma."
Según Noailles, "en 2001 salió muy reflejada en la tapa del diario la ebullición que había en las calles, sobre todo en los barrios del sur, que son muy movilizantes. Acá no pararon de organizarse. Si ahora La Boca sigue siendo un barrio pobre, con muy mala infraestructura de vivienda, de educación y salud, en esa época ni hablar. Todas estas organizaciones que empezaron a dar la pelea en aquellos años estuvieron en las páginas de Sur y van a seguir estando. Creo que ese era el momento de salir a contarlo, porque las voces estaban acalladas. Contar eso también permite multiplicar las voces, que el vecino sepa que puede acercarse y ver que al lado de su casa está pasando algo distinto." <