
Por:
Viviam Perrone* Presidenta de Madres del Dolor.
Lo primero que pienso es por qué un grupo de jóvenes (porque no fue sólo el conductor de 15 años) decidió tomar el auto, salir de noche y conducir a esa velocidad. Si estuvieron en un lugar bailable y decidieron hacer todo eso es porque creen o saben que su conducta, que provocó dos muertes y destruyó a la propia familia del conductor, no tendrá ningún resultado en lo penal.
En este caso, me parece que el arresto domiciliario no es suficiente. Tampoco estoy pidiendo arresto en una cárcel común, pero mató a dos personas. Tiene que haber consecuencias por lo que hizo. Podría ser trabajo comunitario durante tres años, hacer cursos donde vea las estadísticas de las muertes en el tránsito, hablando con familiares de víctimas. Hay mucho que se puede hacer, que no sea arresto domiciliario con su familia. Él también es una víctima, pero hay otros que están en peor situación, que son los muertos. Por otro lado, veo que lo que hace agua en nuestro país es el tema judicial: no aplican sentencias efectivas al que mata con un auto, por eso los conductores hacen lo que quieren y no respetan las normas. La causa de mi hijo Kevin, ya lleva diez años. Y el culpable, Eduardo Sukiassián, sentenciado a tres años de prisión, sólo cumplió dos meses.
(*) Mamá de Kevin Sedano, atropellado en mayo de 2002.