
Por:
Maby Sosa
Gustavo está contento. Mira firme a los ojos y cada vez que quiere hablar, los suyos se van. Recorren su barrio natal, pasan por los escenarios de la Bersuit, recuerdan los días con sus amigos, retienen algunas imágenes de Huguito y llegan a La Paloma, Uruguay. Ahí parecen quedarse, y quizá sea desde ahí desde donde miren. Gustavo Cordera, el Pelado, está en la Argentina. Cada vez más alejado del pijama bersuitero, el músico atiende a la prensa para contar con tono entusiasta cómo dio a luz a Gustavo Cordera en la caravana mágica, el nuevo trabajo discográfico que encaró junto a una agrupación, como él mismo la define, de "personajes raros". El 18 de agosto el segundo CD del Pelado salió a la calle, con resabios del costado bailantero de la Bersuit, pero con canciones más íntimas.
-Se te ve feliz con el disco...
-Sí, es increíble lo que me pasa. Estoy muy contento.
-¿Cómo se armó La Caravana Mágica?
-Fue una invocación, se convocó al correrme del lugar que tenía en el mundo. Venía de una banda con las características de la Bersuit, abrí un espacio y a ese espacio fueron habitándolo una serie de personajes que forman parte de esta caravana. Los encuentros formaban parte de un plan que me excede, que no tiene que ver con mi poder de decisión, toda la gente que está hoy en la caravana aconteció, y eso es lo mágico, por eso se llama La Caravana Mágica.
-Es una mirada un poco mística...
-Para alguien que contempla los acontecimientos de la naturaleza, ver a una persona decidir se puede considerar también místico. Yo he tomado muchas decisiones en mi vida y no he encontrado más que problemas. Todas mis decisiones fueron grandes tragedias, pequeñas y grandes tragedias. A partir de esto me entregué y empecé a elegir cada vez menos, y a saber en qué momentos se tenía que tomar una decisión y en qué momentos no. Soy una persona cotidiana, ordinaria que hace las cosas que hace toda la gente del mundo, tengo hijos, tengo una familia, tengo que pagar mis cuentas, viajo, me enojo, tengo un montón de miserias.
Y la muerte está en primer plano en el disco. El Pelado Cordera tuvo, según cuenta, tres experiencias límites. Una -la única que quiere contar-, fue en el mar. Estaba con un amigo y una ola lo "partió al medio" y desde entonces tomó conciencia de que está vivo de milagro. Pero además, se murió Huguito, uno de sus amigos, el famoso del "devolvé la bolsa". Él no lo dice, pero esta ausencia lo marcó, tanto que el tema cuatro de su disco está dedicado a su compañero.
-Tus canciones abordan temas muy profundos, pareciera que desnudás tu estado anímico, ¿de dónde vino esa necesidad?
-Después de la muerte de Hugo, de la separación con la Bersuit, después de tres experiencias con la muerte... Llegó un momento de enfrentarla y de enfrentar los miedos con los que cargué toda mi vida y que construyeron mi ego. Este disco es una celebración a la muerte y una celebración a la vida. Porque celebrar la muerte es celebrar la vida. Sentí que tenía que escapar del miedo, y del miedo que en especial me provoca la muerte, me abracé a ese miedo. Una de las canciones lo dice, "el temor a la muerte casi me mató".
-¿Por qué el carnaval permanente? Elegís un ritmo muy cumbiero para este disco.
-Hacía tiempo que quería experimentar con canciones de pocos acordes, en ritmos latinoamericanos y las composiciones comenzaron a ser con ese espíritu, surgieron. Todas son de encuentros con amigos, de juego. El disco anterior, Suelto tenía que ver conmigo, la imagen era yo con la guitarra y el mate, componiendo. Este tiene que ver con el juego colectivo, el encuentro con amigos en distintos lugares del Uruguay y de acá, de la Argentina. Tomé esos momentos de juego y los desarrollé con esos amigos, con (Matiás Mendéz) Chávez con Juanito (el cantor).
-¿Y qué repercusiones tuviste del disco?
-Hasta ahora la gente está sorprendida y está feliz. Noté que muchos se empezaron a amigar de vuelta con Cordera.
-¿Por qué? ¿Sentís que había gente que estaba peleada?
-Sí, claro. Hice el Suelto después de Bersuit y fue muy doloroso para la monada bersuitera, fue casi una traición. Y ahora la gente empezó a entender de qué va, y a darse cuenta también de que esto no fue más que el florecimiento de distintos frutos que ha dado esta máquina llamada Bersuit.
Cordera cuenta que de chico, en el cine teatro de Avellaneda donde ahora hay un Bingo, iba a ver las películas de Palito Ortega; y que a veces, cuando iba con sus padres a la kermese del barrio, lo veía a Palito cantar en el escenario. Ahora, un par de años después, el Pelado Cordera eligió una canción que grabó junto al cantor tucumano para abrir su CD.
-¿Cómo llegaste a grabar con Palito?
-Fuimos a su estudio Los Pájaros porque nos faltaban algunas cosas para el disco. El pasó por ahí a saludar y cuando se fue dijo "si necesitan algo, algún corito...". Así que le hicimos escuchar esta canción, y fue un momento muy fuerte porque hizo catarsis. Él tiene sus años y ha mostrado una juventud en su voz y un poder y una onda que nos dejó a todos sorprendidos. Me dan ganas de seguir, Palito me da mucha esperanza. Pesó sobre él la ligazón con la dictadura y después muchas otras acusaciones. Después vino su exilio, esa cosa intrincada con la gobernación. Y ahora vino el momento del reencuentro de los dos corazones, de las almas de la música. Y la música unió algo que era imposible de oír.
-En el disco decís que "Dios es música" ¿Lo podés explicar?
-Es simple, Dios es música no tiene ideología, tiene corazón.
-No pasó mucho tiempo, pero ¿qué te pasó a vos entre un disco y otro?
-En primer lugar busqué más profundidad en las letras, más síntesis, más corazón. Empecé a encontrar mi corazón, a encontrarme a mí para celebrar la vida. Devolverle a la música lo que me dio durante tantos años. Yo me consideraba en falta, creía que había mucho de mí que yo no estaba dando y siento en este disco una buena oportunidad. Es un encuentro final con mi corazón, un proceso de catarsis enorme. No me ha sido nada fácil grabar este disco. He atravesado muchos infiernos para grabarlo, porque fue un álbum de sanación y me hizo sacar muchas cosas afuera. Estuve con seres hermosos, seres de corazón, sensibles, estaban los corazones y las almas ahí, intercambiándose. Había lágrimas y sonrisas, estábamos todos jugando, acariciándonos. Acá también hay muchos niños dando vueltas, había mucha energía femenina y eso le da un movimiento, le da una alegría, una circulación de energía muy amorosa, maternal.
-Y vos que venías de una banda sólo de hombres.
-Sí, de hombres. De diez hijos de diez mil putas, que es lo que yo soy.
-¿Escuchás el disco?
-Muchísimo. Es revelador, no puedo parar de escucharlo y no me pasó con ningún otro. Me alegra la vida. Me levanto a la mañana y me pongo bien. <