Tiempo Argentino

Edición: 23 de Mayo de 2012 | Ediciones Anteriores

23 de Mayo de 2012

+Buenos Aires

T14.6° H98%

Torres de Boedo

Altura. Ni Chaco, ni Aureliano. El delantero Balsas, con un gol y una asistencia, y el astuto Ramón Díaz fueron los pilares de un equipo que se sobrepuso a todos las dificultades que tuvo en la semana con lesionados, enfermos y ausentes.

Por:
Pablo Lechuga

Lo fue a buscar a Uruguay. Encontró sus goles al otro lado del río para traerlos en Balsas. Y Sebastián, que aún no juega de local en estas tierras, le viene respondiendo a Ramón, sobre todo con sus goles visitantes, que van queriéndose convertir en clásicos. Porque cuando el Falcon empezaba a ser Falcon, San Lorenzo empezaba a salir a flote con un gol de Balsas, por arriba, a Racing en el Cilindro, y ayer con la misma fórmula, de cabeza y en la Bombonera, abría el camino para quedarse con otro clásico. Para confirmar que los Díaz azulgranas en La Boca son por regla, y con una excepción, felices.
No pueden quedar de lado, el trabajo en la base de la embarcación de Boedo, para que no la hundieran con cañonazos, desde Palermo ni  con las  bengalas y bombas de estruendo que inundaron de humo y olor a pólvora las inmediaciones del puerto, ni el importante esfuerzo a estribor y babor de Diego Rivero y Nelson Benítez, ni la conducción del Almirante Leandro Romagnoli, sobre todo en el primer tiempo, ni los nudos de Juan Carlos Menseguez, que son pura velocidad y poco tienen de enredo, pero la llave de la proa estaba en Balsas. El aire del Riachuelo le caería bien, desde el principio. La Boca había sido el puerto natural de Buenos Aires, hasta que no pudieron entrar más los barcos de gran calado, por la poca profundidad. El aire del Riachuelo, así, es ideal para Balsas. Ideal para Sebastián, a pesar de que consiguió profundidad con un calado de 1,97.
Ramón había planificado el juego para cortar la fluidez de Boca. Y lo logró. Lo que no consiguió sostenidamente fue un equipo claro y punzante, pero desde el principio intentó que en su ataque confluyeran la marina y la fuerza aérea. Y entonces buscó un portaaviones en Balsas. A los seis minutos, el nueve ya había ganado dos veces de arriba para bajársela a Menseguez. Sin embargo, también jugó con el pecho para bajarla en el medio del área. Pero el primer tiempo fue para los ojos un fuerte dolor, lo mismo que abrirlos debajo del mar.
Había ganado de arriba para peinar un centro desde estribor, que luego tomó Jonathan Bottinelli y volvió a enviar desde babor, una vez más, Sebastián aprovechó el mástil de su metro noventa y siete, y gritó. Esta vez no se abrazó con Ramón en el festejo, como había hecho en Racing, pero igual lo celebraron los dos y después del partido le agradeció al capitán y al cuerpo médico del barco: "La verdad es que me bancaron toda la semana y se ocuparon muy bien de mí, luego de l entrenamiento del lunes, cuando me pusieron 9 puntos en la pierna."
Estuvo cerca de los nueve puntos su partido. Y Ramón también debe agradecerle porque fue clave en el esquema que parecía reflejarse como en el agua, al sistema de Claudio Borghi, aunque con una variante: en lugar de dos nueves, jugó con Menseguez para acompañar a Balsas. Y así llegó el segundo. Sebastián, con Romagnoli ya afuera del campo, se puso la ropa de almirante y manejó a la perfección el contragolpe que definió el encuentro. Dejó solo al siete, que hizo su segundo gol en partidos consecutivos, e hizo rugir como un Rayo en alta mar.
No había sido fácil la semana para el Ciclón. "Tuvimos las lesiones de Placente, la hepatitis de Migliore, yo me lesioné, Aureliano se fue de gira con Paraguay, se le murió la abuela a Luna y hoy el Chaco Torres se tuvo que ir de la concentración porque internaron a su nene. Para ellos va esta victoria." Para ellos, para Ramón, que con ella ganó tres de los cuatro enfrentamientos en la Bombonera ?la última del Cuervo había sido en el Clausura 2007, también con Ramón en el banco? y para todos los hinchas de San Lorenzo que festejan la paternidad, que ahora tiene ocho triunfos de diferencia.
Ni en Falcon, ni en Ferrari, el San Lorenzo de Ramón se prende en la lucha por el campeonato, en Balsas.<