
Por:
N. F.
Un día, una tierra futbolera se ocupó de otra redonda. Más chiquita, tal vez más compañera, conocida como bocha. Y esa pequeña se encargó de contar otra historia.
La terminal de micros es un mar de gente, el Monumento a la Bandera tiene más visitantes que un 20 de junio, y la costanera se observa repleta. "La ciudad también se entrenó", decía una publicidad y se entiende por qué. Hoteles sin habitaciones libres, restos y pubs con espera, Rosario está llena. No vino Maradona, no toca una banda de culto. Sólo hay una manada de Leonas que copó la parada.
Más "trapitos" en la entrada, más banderas y camisetas que ningún otro día, grupos de nenas en las puertas, la cancha está colmada. Hay 12 mil butacas, ni una abandonada."Hoy empieza el Mundial", dicen de las ganas. Y si es así, el marco acompaña.
Dan vueltas, firman autógrafos: Las Leoncitas ven lo que es la señora fama, esa que llegó inesperada después de los Juegos de Singapur y hoy las acompaña. Dan vueltas, firman autógrafos: Las Leonas vintage -como se proclaman las históricas- también recuerdan sus épocas pasadas. La eterna capitana, Magui Aicega, improvisa un partido para la nostalgia. Hace dupla con Vukosich para enfrentar a Oliva-Gamberro y, en el dos vs. dos, pierde 4-3, pero no se va ofuscada. Otras históricas le siguen pisada: Antoniska, Oneto, Arrondo, Ferrari y Doreski ríen relajadas. Están todas, las de ayer, las de mañana, sólo faltan las más esperadas.
Sirenas, gritos, la situación está clara: llegan Las Leonas y el micro se mueve de la garra. Entran rápido al vestuario, que nada las distraiga. "Goofy, tu familia está con vos", es el trapo que la muralla Succi recibe de los suyos. Banderas de Chascomús, Córdoba y Sierra de la Ventana decoran la hinchada. La fiesta es nacional.
Cae el sol por primera vez en la semana, y una franja naranja rodea las tribunas. Cerca del vestuario, se escucha la arenga del Chapa antes de pisar la cancha para desatar la ovación declarada. Y Las Leonas reciben una visita que las entusiasma. Otra referente del deporte argentino, la ex tenista Paola Suárez, acompaña, saluda y se suma a las gradas. Y en eso se escuchan alaridos, gritos, hay fiesta en Rosario porque Las Leonas salen al campo. Levantan las manos y forman fila para el momento que provocará lágrimas en ellas, en sus familias, en todos. Suena el Himno Nacional y arranca el "oh oh oh" característico. Laten los corazones, tiemblan las tribunas. De milagro se escucha el pitazo inicial, y el "vamos vamos Argentina" acapara la escena. Hay fiesta en Rosario, pero no es exclusiva, es nacional. Hay fiesta celeste y blanca y, por primera vez, el hóckey llena una cancha en el país con 12 mil personas, en tierra de fútbol, de Messi. Acá, hoy, mandan Las Leonas. <