Tiempo Argentino

Edición: 22 de Febrero de 2012

22 de Febrero de 2012

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Una mujer mató a su pareja de un golpe en la cabeza, intentó cremarlo y está presa

Dijo que había muerto de un paro cardíaco y obtuvo un certificado de defunción falso. Hay dos médicos detenidos. Antes de intentar incinerar a su novio, quiso velarlo en su casa. Fue denunciada por los empleados del cementerio.

Por:
Juan Diego Britos y Enrique Quarleri

El sábado a la tarde Anagiota Alexpoulos acostó a su difunta pareja en la cama y se apuró a improvisar la trama de la sórdida historia que la puso tras las rejas. Primero llamó a la funeraria "La Paz" de Lanús porque tenía la intención de velar a Julio César Caprarulo en la casa de Dardo Rocha 522, en el barrio Crucecita de la localidad de Dock Sud, Avellaneda. La mujer de 57 años -griega de nacimiento- les explicó a los empleados de la cochería que su novio había muerto de un paro cardíaco al resbalar y golpear la cabeza contra el piso. Sin embargo, pese a la insistencia de Alexpoulos, la empresa se negó a prestar el servicio porque el personal de la funeraria notó que el cadáver tenía una herida en la cabeza.
Entonces, la mujer de cabello castaño y nariz pronunciada, que también se hacía llamar "Mariana", contactó a la compañía Piñeyro de Avellaneda y arregló que el cuerpo sería cremado al otro día en el cementerio Parque Pereyra Iraola de Berazategui.
El domingo por la mañana, el plan de Alexpoulos se desvaneció cuando los encargados del crematorio advirtieron que el cuerpo del hombre presentaba lesiones en la cabeza que no eran compatibles con el certificado de defunción firmado por los médicos José Pinto y Omar Rossi, que aseguraba que Caprarulo había fallecido de  muerte natural. De inmediato, las autoridades del cementerio se comunicaron con la Comisaría 4ª de Berazategui.
En el caso intervino la fiscalía Descentralizada Nº 2, a cargo de María de los Ángeles Attareán Mena, que solicitó un nuevo informe a la Morgue Judicial de Ezpeleta. Allí, los especialistas concluyeron que el hombre que estuvo a punto de ser cremado había muerto producto de un traumatismo craneano con lesiones vitales y que se visualizaba un hematoma en la cabeza, golpes y hasta pérdida de sustancia en la oreja izquierda.
Enterada de los resultados, la fiscal ordenó que un grupo de agentes de la Jefatura Distrital de Berazategui interrogara a Alexpoulos para que la mujer explicase las verdaderas causas de la muerte de su pareja.
"En ningún momento -detalló uno de los investigadores- nos reconoció el crimen; sólo se limitó a mentir y a negar el hecho."
Los peritos policiales dijeron que cuando llegaron a la casa donde ocurrió el crimen "todo estaba impecable". Sin embargo, al registrar las paredes comprobaron que alguien borró huellas. Entre los elementos secuestrados en la vivienda, los policías esperaban hallar el arma homicida, que podría haber sido una maza o una plancha. Respecto del móvil, tanto la policía como la fiscal manejaban dos hipótesis: un caso pasional en el que podría estar involucrado un tercero o un conflicto económico.
El domingo a la tarde Alexpoulos fue detenida y trasladada a la Comisaría de la Mujer de Quilmes. El martes se negó a declarar y en las últimas horas fue acusada como autora material del homicidio de su pareja.
Además de la mujer fueron detenidos los médicos que firmaron el certificado de defunción falsificado. "El doctor José Pinto -añadió la fiscal- fue imputado por encubrimiento agravado y el doctor Rossi por encubrimiento agravado y falsedad ideológica, ya que es quien firmó el certificado alegando una muerte no traumática."

SOSPECHAS. Luego de descubrir que Alexopoulos mató a Caprarulo y falsificó el certificado de defunción para cremar el cuerpo y garantizar su impunidad, los investigadores comenzaron a revisar las circunstancias de la muerte del padre de la mujer. Al cierre de esta edición, los policías y la fiscal intentaban determinar cómo falleció Atanasio Alexopoulos, quien en mayo pasado fue cremado por decisión de su hija. Los voceros policiales señalaron que buscan establecer si la del anciano también fue una muerte violenta y si el certificado de defunción que se realizó también fue fraudulento.
Pablo, el verdulero del barrio, le dijo a Tiempo Argentino que la acusada era "muy amable" con los vecinos. "Fue una sorpresa -agregó- lo que pasó. Él era un tipo muy amable, laburaba todo el día. No se los veía mucho juntos."   <