
Por:
Demetrio Iramain
Las Madres siempre le dieron gran importancia a la comunicación. A contar desde ellas, a su modo, sin mediaciones, el mundo que les tocó vivir desde aquellos terribles días del horror genocida. Que sus reclamos no trasciendan fue uno de los primeros objetivos que se impuso la dictadura, aunque sin éxito.
En su camino, las Madres ensayaron diversas estrategias de comunicación, todas eficaces, teniendo en cuenta los contextos de absoluto hostigamiento que sufrieron. Desde escribir billetes de poco valor, que eran los que más circulaban entre la gente, con la leyenda "Tengo un hijo desaparecido", hasta el ECuNHi, en la ex ESMA, 31 años después, las Madres siempre se propusieron conversar sin intermediarios con su pueblo, escucharlo y decirle, porque de ahí vienen ellas. La palabra de las Madres de él respira.
La primera de aquellas estrategias fue ocupar la Plaza de Mayo, lugar por excelencia de los hechos históricos y las luchas políticas argentinas. Enseguida, identificarse con su gran emblema, el pañuelo blanco, que en versión original era un pañal de tela de sus hijos e hijas secuestrados por la dictadura. Luego, unos artesanales y en apariencia ingenuos Boletines, que comenzaron a publicar hacia 1980. Más tarde, el periódico Madres de Plaza de Mayo, que en sus diferentes etapas de edición y conducción periodística recorrió un camino de 24 años de salida ininterrumpida a la calle. En el medio, sus programas de radio, su radio propia, y más recientemente sus espacios televisivos, en CN23 y la Televisión Pública. Por último, esta revista, Sueños Compartidos, que inició su andar un año atrás, y que, desde este mes de septiembre, acompañará la edición de Tiempo Argentino. Una revista dirigida esencialmente a los más jóvenes, y con una temática cultural, aunque en sentido amplio, esto es, que combine arte y política, pasión y reflexión, humor y poesía, y que desde su nombre nomás reivindica esa última gran apuesta de las Madres por el mañana, tal vez la más extraordinaria (por lo novedoso, sorprendente e inesperado) que ellas hayan encarado: la Misión Sueños Compartidos. Gracias, Tiempo Argentino. De a muchos es posible lograr cualquier sueño, desde los más pequeños hasta los más osados. <