
Por:
Alberto López Girondo
Se nota que Lula da Silva tiene experiencia en estas lides. Y que a pocos meses de dejar el poder en Brasil, y apenas recibida formalmente la presidencia pro tempore del Mercosur de manos de Cristina Fernández, le sobra paño como para recomendar calma al enjambre de fotógrafos que pugnaban por la imagen "familiar" de los presidentes, hablar del mundial de 2014, decir que el encuentro de San Juan fue el mejor que le tocó vivir, agradecer a Dios por haber compartido este período histórico con los Kirchner y, a la vez, anunciar que la alianza entre las dos economías más grandes de la región es sólida y duradera.
Hacia un frío terrible cuando los presidentes iban a cumplir esa parte tan protocolar de la cumbre como los documentos que se acababan de firmar. En la explanada interna del Centro Cívico caía agua nieve, de manera que los mandatarios tuvieron que juntarse para posar en el amplio hall de uno de los cuerpos del edificio. Se fueron acomodando cuando de pronto, una grúa de la TV Pública se cruzó frente a las cámaras de los reporteros, que comenzaron a gritar como en una tribuna deportiva. Lula aparece en las fotos así, como diciendo "pero muchachos...". Bastó con esas manos de palmas levantadas para que todo se resolviera en sonrisas y la imagen salió sin inconvenientes.
Cristina Kirchner y Lula se entrevistaron en una "bilateral" como se estila decir, en la que trataron temas en común y coordinaron el traspaso de mando formal. Luego, dieron una conferencia de prensa para explicar de qué se había tratado el encuentro.
"El Mercosur tuvo un segundo nacimiento desde que Lula da Silva, primero, y Néstor Kirchner, después, pusieron como políticas de Estado profundizar este foro", dijo la presidenta argentina.
Lula no le fue en zaga y consideró que Dios había sido muy generoso con él. "Por salir de donde yo salí y llegar a la presidencia de mi país. Y además, hacerlo al mismo tiempo que Kirchner primero y Cristina después", se explayó, provocando una mueca de agradecimiento en la presidenta.
"En vez de pelearnos por las cosas chicas, vamos a aliarnos por las cosas grandes", agregó inmediatamente. Para culminar con una evaluación bastante más optimista de lo que reflejaron muchos medios tanto en el país como en el exterior: "Esta fue la reunión del Mercosur más importante en la que participé. La más tranquila también, porque aun en las divergencias nos pusimos de acuerdo. Es extraordinario para los que dudan del Mercosur." Y como para desmentir supuestas divergencias irrecoconciliables entre las cámaras empresariales de ambos países, se deslizaron cifras sobre el incremento del intercambio bilateral y de proyectos comunes en crecimiento. "No hay restricción, sí hay una mirada atenta a la evolución de la balanza comercial con Brasil, en la que la Argentina no sale precisamente con ventajas", explicó Cristina.
"Los presidentes sufrimos muchas presiones", replicó Lula, y explicó en el mismo tono de hombre curtido en este tipo de pujas que algunos empresarios brasileños "se quejan por la paridad del dólar, otros por el comercio, porque todos quieren vender, pero nadie quiere comprar, y eso no es comercio internacional".
Luego, comunicaron la firma de un acuerdo nuclear entre la Argentina y Brasil, que se concretará en un encuentro en Buenos Aires en los próximos días. "La Argentina y Brasil decidieron un desarrollo nuclear de fuerte connotación, dentro del marco de la no proliferación", dijo Cristina. Este convenio se produce a semanas del fallido acuerdo que había logrado Brasil junto con Turquía para destrabar el conflicto entre Irán, los Estados Unidos y Europa, por el plan nuclear que desarrolla el gobierno de Mahmud Ajmadineyad. Ambos se encargaron de señalar que este documento no tiene ninguna relación con el intento pacificador que el Consejo de Seguridad de la ONU, acaudillado por Barack Obama, se encargó de rechazar. <