Tiempo Argentino

Edición: 23 de Mayo de 2012 | Ediciones Anteriores

23 de Mayo de 2012

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¿Y el respeto?

Por:
Arturo Lencina

Diego Maradona no se merecía un final tan mezquino. No se lo merecía ese monstruo que hizo vibrar a millones de argentinos con sus gambetas, con sus goles, con su entrega incondicional. No se merecía una despedida sin siquiera un llamado telefónico. Sin el respeto que su figura se ganó por méritos propios, más allá de sus virtudes o defectos durante su gestión como técnico de la Selección. Resultó muy extraño escuchar en boca del vocero de la AFA, de dirigentes como Segura, Meiszner y el mismísimo Grondona, que estaban anímicamente golpeados por tomar la decisión de no renovar el vínculo. Resultaron contradictorias las formas, las maneras que se utilizaron para cerrar un ciclo. No se discuten las razones para tomar la decisión o su validez. Lo que resulta chocante es que una figura de la talla de Diego Armando Maradona tenga este trato, porque merecía otro: el final de su gestión tendría que haberse manejado de puertas adentro y afuera con las consideraciones que el astro merecía.